11 abr. 2012

El teletrabajo, una opción con pros y contras.

Uno de los factores que más ha contribuido a la radical transformación en las ocupaciones de la nueva economía es el teletrabajo. A su vez, el teletrabajo ha recibido las consecuencias de la revolución tecnológica que estamos viviendo.

El teletrabajo, no obstante, no sólo sirve para las profesiones tecnológicas. El teletrabajo se puede aplicar a las profesiones tradicionales, a las emergentes y a las nuevas profesiones.



Según la Unión Europea el teletrabajo son "todas aquellas actividades profesionales realizadas lejos de un centro de producción o de un centro de servicios (?) que utilizan las técnicas modernas de telecomunicación i tratamiento de la información y que generan un valor añadido económico". Dicho de otra manera, el teletrabajador es aquella persona que empleada fija o eventual por su empresa mediante un ordenador, teléfono,impresora o cualquier combinación de estos elementos realiza un trabajo y se comunica con sus cotrabajadores desde fuera de la oficina.

De todas maneras no es lo mismo trabajar en casa que teletrabajar. La diferencia está en las telecomunicaciones. Aquel consultor de una empresa de estudios de mercado atareado que se lleva trabajo en casa porque no ha podido finalizarlo en el tiempo previsto en la oficina no es un teletrabajador, aunque después envíe el informe que ha realizado por correo electrónico. Aquel empleado de una editorial que cuando debe leer uno de los artículos para la colección que coordina se queda en casa, tampoco es un teletrabajador. Si que serían un teletrabajador el mismo consultor si tuviera organizado su tiempo laboral de tal manera que unos días a la semana trabajase desde casa y se comunicase vía módem o teléfono con sus compañeros de oficina y jefes no sólo para enviar el resultado de su informe sino para coordinar los nuevos encargos, y relacionarse con los clientes y proveedores. Un teletrabajador puede trabajar desde casa, desde centros de teletrabajo -donde hay personas de distintas empresas que utilizan los recursos tecnológicos para trabajar y para comunicarse con sus empresas respectivas-, o desde el trabajo móvil, es decir, a partir de un ordenador portátil con conexión a internet y una gran movilidad.

El teletrabajo lo puede hacer un profesional independiente o autónomo, un empleado teletrabajador a tiempo completo o a tiempo parcial, ya sea de forma fija o con horarios flexibles. Pero no todas las empresas ni todos los trabajadores pueden teletrabajar. Hay cuatro requerimientos mínimos que se deben cumplir para que el teletrabajo sea un éxito:
  • Que en una empresa se trabaje por objetivos y evaluando resultados y no por tiempos de trabajo
     
  • Que la empresa y el teletrabajador adecuen la organización y los procedimientos de trabajo a las nuevas necesidades
     
  • Que se utilice extensamente i intensamente la informática
     
  • Que las telecomunicaciones de la empresa y del entorno laboral del teletrabajador sean adecuadas y existan sistemas de acceso externo a la información de la empresa.
     
Los teletrabajadores actúan en casi todos los campos profesionales, pero hay unos en los que el desarrollo informático y el tipo de actividad ha facilitado el teletrabajo que se haya desarrollado más que en otros. Estos campos, ordenados de más importantes a menos son:
  • Consultoría y servicios a las empresas
     
  • Programación y servicios informáticos
     
  • Consultoría y servicios financieros
     
  • Marketing
     
  • Servicios y atención médica
     
  • Artes gráficas, visuales y multimedia
     
  • Relaciones públicas y publicidad
     
  • Contabilidad y auditoría
     
  • Escritores, guionistas y creadores de contenidos
     
  • Comerciales y vendedores independientes
     
El 74% de las profesiones relacionadas con estas ocupaciones están relacionadas con la información y el conocimiento, ya sea en su vertiente del tratamiento de los datos, en su vertiente técnica o en su vertiente de gestión.

Para finalizar este bloque del artículo dedicado al teletrabajo, un método de trabajo que está creciendo continuamente en España, pero que, como casi todo en esta vida, tiene ventajas e inconvenientes que afectan a las los teletrabajadores, a sus empresas y al modelo de sociedad al que aspiramos

Ventajas
  • Sociales

    El teletrabajo reduce la contaminación, la congestión del tráfico y el consumo energético provocados por el desplazamiento al trabajo situado en las grandes ciudades. Facilita la integración al mundo del trabajo de personas con dificultad de desplazamiento (madres con bebes, discapacitados, presos, etc.). Aumenta la calidad de vida. Ofrece nuevas oportunidades de trabajo. Evita la concentración de población en grandes núcleos urbanos y el empobrecimiento de las zonas más desfavorecidas.
     
  • Para las empresas

    En general, el teletrabajo reduce los gastos. Ahorra espacio de oficina. Según varios estudios, aumenta la productividad de los trabajadores y mejora la calidad del trabajo realizado. Facilita la fidelización de personal interesante para la empresa y ayuda a captar nuevos profesionales. Amortiza la inversión en informática y sistemas de información, aumenta el uso del ordenador y permite descentralizar las actividades de la empresa. La empresa se hace más flexible ante variaciones repentinas de volumen de trabajo y mejora la comunicación interna.
     
  • Para los trabajadores

    Reduce los gastos sobretodo en el transporte y en el cuidado de los hijos al reducir el tiempo de estar fuera de casa. En algunos casos, otorga un horario más flexible. Amplia la accesibilidad al mercado de trabajo, ya que reduce la importancia de las distancias respecto al lugar de trabajo. Según varios estudios, aumenta la satisfacción laboral y la autonomía del trabajador, también su responsabilidad. Permite un aumento de los ingresos de los trabajadores cualificados y aumenta la calidad de vida.
     
Inconvenientes
  • Sociales

    El teletrabajo favorece la sociedad aislada, formada por individuos y no por comunidades o colectivos. Rompe con algunos esquemas tradicionales de la distribución del tiempo y el calendario laboral que repercutirá directamente en los estilos de vida y los comportamientos de la sociedad del siglo XXI.
     
  • Para las empresas

    Se pierde la comunicación informal. Hay menos control sobre el teletrabajador y más dificultad para conseguir crear una atmósfera de equipo y una cultura de empresa. Se pierde, también la parte de aprendizaje informal tan importante en las empresas que tienen poco organizados los sistemas de formación y reciclaje de los trabajadores. Disminuye la seguridad de la información y aumentan los riesgos o los costes de protegerla.
     
  • Para los trabajadores

    La propensión al trabajo a destajo y por lo tanto a la explotación de trabajador es superior. Los puestos de trabajo pueden ser más precarios si el teletrabajo es solo una forma de traspasar determinados costes de infraestructura a los empleados. Hay más propensión al estrés, al trabajar sólo y menor contacto con los centros de dirección de una empresa, lo que dificulta la capacidad de promoción interna.
Fuente: educaweb.com