27 sept. 2012

Rajoy confía en que todos los españoles estén despedidos en 2014.

La lucha contra el paro se reforzará con cien mil despidos mensuales

“El ritmo de despidos es excelente”, aseguró Sáenz de Santamaría durante la rueda de prensa que ofrecieron ayer la ministra portavoz y el presidente del Gobierno en el Palacio de la Moncloa. “Es ágil, implacable y vistoso”, añadió.  Tanto la vicepresidenta como el mismo Mariano Rajoy se mostraron ayer tremendamente satisfechos por el “audaz ritmo de recortes y despidos que está llevando a cabo España”, y quisieron hacer hincapié en la entereza y el civismo que, según los entrevistados, están demostrando los ciudadanos con su paciencia y sentido de la responsabilidad. Mariano Rajoy también se refirió a las huelgas y protestas de los griegos, a las que calificó de egoístas y zarrapastrosas, y las puso como contrapunto a la educación y la exquisita elegancia que están demostrando los españoles. El ahorro en sueldos se estima ya en más de ochenta y cinco mil millones de euros, puntualizó el presidente. Una de las novedades que más llamó la atención a los periodistas, dentro de los avances en la lucha contra el paro que adelantaron los dos responsables políticos, fue un sencillo pero revolucionario sistema de despidos, que entrará en vigor el próximo mes, y que permitirá despedir al trabajador por ultrasonidos. Al parecer, el Ministerio de Trabajo distribuirá a las empresas un silbato de alta frecuencia, que será perceptible únicamente por el oído del trabajador. La explicación sobre el particular funcionamiento del silbato tuvo, sin embargo, que ser interrumpida en el momento en que los catorce periodistas presentes en la sala de prensa fueron despedidos, por sms, desde sus respectivas redacciones. A pesar de que Santamaría quiso añadir un poco de humor a la curiosa situación, e intentó simular a un periodista en un ejercicio de ventriloquia poco afortunado, la rueda de prensa se vino abajo inmediatamente. Acto seguido Rajoy despidió al chófer de la vicepresidenta para dar ejemplo de igualdad ante los bedeles de la sala, e inmediatamente después Sáenz de Santamaría despidió a los bedeles. Ambos, vicepresidenta y presidente, abandonaron la sala de prensa mientras despedían a los dos guardias civiles de la puerta, a cuatro jardineros y a dos diputados de Izquierda Unida a los que confundieron con jardineros.

Fuente: Rokambol